domingo, 28 de mayo de 2017

EJERCICIOS DE REPASO SOBRE EL TEMA DEL TEATRO (1º ESO)

EJERCICIOS DE REPASO: UNIDAD 5 (EL TEATRO)

Lee este texto perteneciente a la escena final de La zapatera prodigiosa de Federico García Lorca y realiza las actividades que se proponen a continuación.

Argumento: un hombre algo mayor, de oficio zapatero, se casa con una mujer joven, guapa y alegre. El matrimonio no va bien. A ella le gusta hablar con todos, salir, divertirse. Eso sí, no consiente que nadie ponga en duda su honestidad. Pero el pueblo murmura constantemente. El zapatero, por su parte, también está arrepentido de la boda. Él tenía una vida tranquila, su oficio, sus cancioncillas y su humor. Pero lo que más odia en el mundo son los escándalos y, desde que se casó, todo el pueblo habla de él y de la conducta de su mujer. Por fin, el zapatero decide dejar a su mujer y abandonar su zapatería. Se convierte en músico ambulante y titiritero, y se gana la vida cantando canciones y haciendo teatro de pueblo en pueblo. La mujer se queda sola y muy triste. Pero su orgullo le hace salir adelante. Convierte la zapatería en una taberna para ganarse la vida. Al cabo del tiempo, el zapatero, disfrazado de titiritero, visita el pueblo de la zapatera y entra en la taberna disfrazado. Ella no lo reconoce.

ESCENA IX
Zapatero, Zapatera y Niño.



NIÑO. (Entra rápido.) Ahora entraba un grupo de hombres en casa del Alcalde. Voy a ver lo que dicen.

(Sale corriendo. Al mismo tiempo pasa por el fondo una figura de amarillo.)

ZAPATERA. (Valiente.) Pues aquí estoy si se atreven a venir. Y con serenidad de familia de caballistas, que he cruzado muchas veces la sierra, sin hamugas, a pelo sobre los caballos.
ZAPATERO. ¿Y no flaqueará algún día su fortaleza?
ZAPATERA. Nunca se rinde la que, como yo, está sostenida por el amor y la honradez. Soy capaz de seguir así hasta que se me vuelva cana toda mi mata de pelo.
ZAPATERO. (Conmovido y avanzando hacia ella.) Ay...
ZAPATERA. ¿Qué le pasa?
ZAPATERO. Me emociono.
ZAPATERA. Mire usted, tengo a todo el pueblo encima, quieren venir a matarme, y sin embargo no tengo ningún miedo. La navaja se contesta con la navaja y el palo con el palo, pero, cuando de noche cierro esa puerta y me voy sola a mi cama... me da una pena... ¡Qué pena! ¡Y paso unas sofocaciones!... Que cruje la cómoda: ¡un susto! Que suenan con el aguacero los cristales del ventanillo, ¡otro susto! Que yo sola meneo sin querer las perinolas de la cama, ¡susto doble! Y todo esto no es más que el miedo a la soledad donde están los fantasmas, que yo no he visto porque no los he querido ver, pero que vieron mi madre y mi abuela y todas las mujeres de mi familia que han tenido ojos en la cara.
ZAPATERO. ¿Y por qué no cambia de vida?
ZAPATERA. ¿Pero usted está en su juicio? ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde voy así? Aquí estoy y Dios dirá.

(Fuera y muy lejanos se oyen murmullos y aplausos.)

ZAPATERO. Yo lo siento mucho, pero tengo que emprender mi camino antes que la noche se me eche encima. ¿Cuánto debo? (Coge el cartelón.)
ZAPATERA. Nada.
ZAPATERO. No transijo.
ZAPATERA. Lo comido por lo servido.
ZAPATERO. Muchas gracias. (Triste se carga el cartelón.) Entonces, adiós... para toda la vida, porque a mi edad... (Está conmovido.)
ZAPATERA. (Reaccionando.) Yo no quisiera despedirme así. Yo soy mucho más alegre. (En voz clara.) Buen hombre, Dios quiera que encuentre usted a su mujer, para que vuelva a vivir con el cuido y la decencia a que estaba acostumbrado. (Está conmovida.)
ZAPATERO. Igualmente le digo de su esposo. Pero usted ya sabe que el mundo es reducido, ¿qué quiere que le diga si por casualidad me lo encuentro en mis caminatas?
ZAPATERA. Dígale usted que lo adoro.
ZAPATERO. (Acercándose.) ¿Y qué más?
ZAPATERA. Que a pesar de sus cincuenta y tantos años, benditísimos cincuenta años, me resulta más juncal y torerillo que todos los hombres del mundo.
ZAPATERO. ¡Niña, qué primor! ¡Le quiere usted tanto como yo a mi mujer!
ZAPATERA. ¡Muchísimo más!
ZAPATERO. No es posible. Yo soy como un perrillo y mi mujer manda en el castillo, ¡pero que mande! Tiene más sentimiento que yo. (Está cerca de ella y como adorándola.)
ZAPATERA. Y no se le olvide decirle que lo espero, que el invierno tiene las noches largas.
ZAPATERO. Entonces, ¿lo recibiría usted bien?
ZAPATERA. Como si fuera el rey y la reina juntos.
ZAPATERO. (Temblando.) ¿Y si por casualidad llegara ahora mismo?
ZAPATERA. ¡Me volvería loca de alegría!
ZAPATERO. ¿Le perdonaría su locura?
ZAPATERA. ¡Cuánto tiempo hace que se la perdoné!
ZAPATERO. ¿Quiere usted que llegue ahora mismo?
ZAPATERA. ¡Ay, si viniera!
ZAPATERO. (Gritando.) ¡Pues aquí está!
ZAPATERA. ¿Qué está usted diciendo?
ZAPATERO. (Quitándose las gafas y el disfraz.) ¡Que ya no puedo más! ¡Zapatera de mi corazón!
(La Zapatera está como loca, con los brazos separados del cuerpo. El Zapatero abraza a la Zapatera y ésta lo mira fijamente en medio de su crisis. Fuera se oye claramente un run-run de coplas.)

VOZ. (Dentro.)
La señora zapatera
al marcharse su marido
ha montado una taberna
donde acude el señorío.
ZAPATERA. (Reaccionando.) ¡Pillo, granuja, tunante, canalla! ¿Lo oyes? ¡Por tu culpa! (Tira las sillas.)
ZAPATERO. (Emocionado dirigiéndose al banquillo.) ¡Mujer de mi corazón!
ZAPATERA. ¡Corremundos! ¡Ay, cómo me alegro de que hayas venido! ¡Qué vida te voy a dar! ¡Ni la Inquisición! ¡Ni los templarios de Roma!
ZAPATERO. (En el banquillo.) ¡Casa de mi felicidad!
(Las coplas se oyen cerquísima, los Vecinos aparecen en la ventana.)

VOCES. (Dentro.)
Quién te compra zapatera
el paño de tus vestidos
y esas chambras de batista
con encajes de bolillos.
Ya la corteja el alcalde,
ya la corteja don Mirlo.
Zapatera, zapatera,
¡zapatera te has lucido!
ZAPATERA. ¡Qué desgraciada soy! ¡Con este hombre que Dios me ha dado! (Yendo a la puerta.) ¡Callarse, largos de lengua, judíos colorados! Y venid, venid ahora, si queréis. Ya somos dos a defender mi casa, ¡dos! ¡Dos! Yo y mi marido. (Dirigiéndose al Marido.) ¡Con este pillo, con este granuja! (El ruido de las coplas llena la escena. Una campana rompe a tocar lejana y furiosamente.)

(Telón.)




ACTIVIDADES
1.       Resumen en cinco o seis líneas lo sucedido en el texto.
2.       ¿Cuál sería el tema?
3.       Identifica en el texto alguna acotación sobre:
a.       Entrada y salida de personajes
b.      Movimientos de los actores
c.       Modulaciones de voz
d.      Hechos que ocurren fuera de escena
e.      Instrucciones sobre la tramoya
4.       ¿A qué género teatral crees que pertenece esta obra? Piensa en el lenguaje, en el final, en la clase social de los personajes…
5.       ¿Qué tipo/s de texto encontramos en el fragmento (diálogo, monólogo, aparte)?


RESPUESTAS
1.       Resumen en cinco o seis líneas lo sucedido en el texto.
El zapatero, disfrazado de titiritero, ha ido al bar de su mujer (que antes era la zapatería) y habla con ella sobre su marido, que se fue y la dejó sola. Ella le dice que le echa de menos, que tiene mucho miedo cuando está sola en casa, que lo perdonó hace mucho tiempo. Entonces, el zapatero no aguanta más y le dice que él es su marido. La gente del pueblo va cantando coplas sobre la situación del matrimonio y ella les manda callar porque ya ha recuperado a su marido.

2.       ¿Cuál sería el tema?
El reencuentro entre la zapatera y su marido, el zapatero, disfrazado de titiritero.

3.       Identifica en el texto alguna acotación sobre:
a.       Entrada y salida de personajes
b.      Movimientos de los actores
c.       Modulaciones de voz
d.      Hechos que ocurren fuera de escena
e.      Instrucciones sobre la tramoya

ESCENA IX
Zapatero, Zapatera y Niño.



NIÑO. (Entra rápido.) Ahora entraba un grupo de hombres en casa del Alcalde. Voy a ver lo que dicen.

(Sale corriendo. Al mismo tiempo pasa por el fondo una figura de amarillo.)

ZAPATERA. (Valiente.) Pues aquí estoy si se atreven a venir. Y con serenidad de familia de caballistas, que he cruzado muchas veces la sierra, sin hamugas, a pelo sobre los caballos.
ZAPATERO. ¿Y no flaqueará algún día su fortaleza?
ZAPATERA. Nunca se rinde la que, como yo, está sostenida por el amor y la honradez. Soy capaz de seguir así hasta que se me vuelva cana toda mi mata de pelo.
ZAPATERO. (Conmovido y avanzando hacia ella.) Ay...
ZAPATERA. ¿Qué le pasa?
ZAPATERO. Me emociono.
ZAPATERA. Mire usted, tengo a todo el pueblo encima, quieren venir a matarme, y sin embargo no tengo ningún miedo. La navaja se contesta con la navaja y el palo con el palo, pero, cuando de noche cierro esa puerta y me voy sola a mi cama... me da una pena... ¡Qué pena! ¡Y paso unas sofocaciones!... Que cruje la cómoda: ¡un susto! Que suenan con el aguacero los cristales del ventanillo, ¡otro susto! Que yo sola meneo sin querer las perinolas de la cama, ¡susto doble! Y todo esto no es más que el miedo a la soledad donde están los fantasmas, que yo no he visto porque no los he querido ver, pero que vieron mi madre y mi abuela y todas las mujeres de mi familia que han tenido ojos en la cara.
ZAPATERO. ¿Y por qué no cambia de vida?
ZAPATERA. ¿Pero usted está en su juicio? ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde voy así? Aquí estoy y Dios dirá.

(Fuera y muy lejanos se oyen murmullos y aplausos.)

ZAPATERO. Yo lo siento mucho, pero tengo que emprender mi camino antes que la noche se me eche encima. ¿Cuánto debo? (Coge el cartelón.)
ZAPATERA. Nada.
ZAPATERO. No transijo.
ZAPATERA. Lo comido por lo servido.
ZAPATERO. Muchas gracias. (Triste se carga el cartelón.) Entonces, adiós... para toda la vida, porque a mi edad... (Está conmovido.)
ZAPATERA. (Reaccionando.) Yo no quisiera despedirme así. Yo soy mucho más alegre. (En voz clara.) Buen hombre, Dios quiera que encuentre usted a su mujer, para que vuelva a vivir con el cuido y la decencia a que estaba acostumbrado. (Está conmovida.)
ZAPATERO. Igualmente le digo de su esposo. Pero usted ya sabe que el mundo es reducido, ¿qué quiere que le diga si por casualidad me lo encuentro en mis caminatas?
ZAPATERA. Dígale usted que lo adoro.
ZAPATERO. (Acercándose.) ¿Y qué más?
ZAPATERA. Que a pesar de sus cincuenta y tantos años, benditísimos cincuenta años, me resulta más juncal y torerillo que todos los hombres del mundo.
ZAPATERO. ¡Niña, qué primor! ¡Le quiere usted tanto como yo a mi mujer!
ZAPATERA. ¡Muchísimo más!
ZAPATERO. No es posible. Yo soy como un perrillo y mi mujer manda en el castillo, ¡pero que mande! Tiene más sentimiento que yo. (Está cerca de ella y como adorándola.)
ZAPATERA. Y no se le olvide decirle que lo espero, que el invierno tiene las noches largas.
ZAPATERO. Entonces, ¿lo recibiría usted bien?
ZAPATERA. Como si fuera el rey y la reina juntos.
ZAPATERO. (Temblando.) ¿Y si por casualidad llegara ahora mismo?
ZAPATERA. ¡Me volvería loca de alegría!
ZAPATERO. ¿Le perdonaría su locura?
ZAPATERA. ¡Cuánto tiempo hace que se la perdoné!
ZAPATERO. ¿Quiere usted que llegue ahora mismo?
ZAPATERA. ¡Ay, si viniera!
ZAPATERO. (Gritando.) ¡Pues aquí está!
ZAPATERA. ¿Qué está usted diciendo?
ZAPATERO. (Quitándose las gafas y el disfraz.) ¡Que ya no puedo más! ¡Zapatera de mi corazón!
(La Zapatera está como loca, con los brazos separados del cuerpo. El Zapatero abraza a la Zapatera y ésta lo mira fijamente en medio de su crisis. Fuera se oye claramente un run-run de coplas.)

VOZ. (Dentro.)
La señora zapatera
al marcharse su marido
ha montado una taberna
donde acude el señorío.
ZAPATERA. (Reaccionando.) ¡Pillo, granuja, tunante, canalla! ¿Lo oyes? ¡Por tu culpa! (Tira las sillas.)
ZAPATERO. (Emocionado dirigiéndose al banquillo.) ¡Mujer de mi corazón!
ZAPATERA. ¡Corremundos! ¡Ay, cómo me alegro de que hayas venido! ¡Qué vida te voy a dar! ¡Ni la Inquisición! ¡Ni los templarios de Roma!
ZAPATERO. (En el banquillo.) ¡Casa de mi felicidad!
(Las coplas se oyen cerquísima, los Vecinos aparecen en la ventana.)

VOCES. (Dentro.)
Quién te compra zapatera
el paño de tus vestidos
y esas chambras de batista
con encajes de bolillos.
Ya la corteja el alcalde,
ya la corteja don Mirlo.
Zapatera, zapatera,
¡zapatera te has lucido!
ZAPATERA. ¡Qué desgraciada soy! ¡Con este hombre que Dios me ha dado! (Yendo a la puerta.) ¡Callarse, largos de lengua, judíos colorados! Y venid, venid ahora, si queréis. Ya somos dos a defender mi casa, ¡dos! ¡Dos! Yo y mi marido. (Dirigiéndose al Marido.) ¡Con este pillo, con este granuja! (El ruido de las coplas llena la escena. Una campana rompe a tocar lejana y furiosamente.)

(Telón.)




4.       ¿A qué género teatral crees que pertenece esta obra? Piensa en el lenguaje, en el final, en la clase social de los personajes…
Pertenece al género de la comedia, puesto que el lenguaje es coloquial, el final es amable y feliz, la clases social de los personajes es baja (unos zapateros no son personajes nobles) y pretende hacer reír al público.

5.       ¿Qué tipo/s de texto encontramos en el fragmento (diálogo, monólogo, aparte)?
En el fragmento tenemos diálogo, ya que hablan dos personajes: el zapatero y la zapatera. Y al principio también hay un niño que les habla a los dos.



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